Las causas del consumismo desenfrenado

Vamos a ponernos serios. El artículo que hoy publico para mí es muy importante por varios motivos: primero, es una causa con la que estoy muy concienciada, segundo, es un post que llevo preparándolo y mascándolo desde hace mucho tiempo, tercero, sé que es algo realmente arriesgado y que me supone, como profesional dentro del negocio, un posible suicidio laboral parcial. Pero, ya que tengo la suerte de poderme todavía posicionar, alegar argumentos y pensamientos defendiendo mis ideales por un medio público propio, he decidido que debo hacerlo. Así que vamos a allá…Este es un artículo valiente que busca lectores valientes, y que quieran saber la verdad, si no estás en esta posición no continúes leyendo, es un buen consejo, porque probablemente tu forma de consumir a partir de ahora de un giro.

Todo esto empezó por los dos programas que han dedicado a la moda del low-cost en La Sexta: “Fashion Victims” en Salvados y “El poder de las gangas” de Equipo de Investigación. Escribo este artículo desde el total entendimiento a vosotros mis lectores, porque yo también he participado, incluso he presumido de ello. Errar es humano y por eso he cambiado mi forma de consumir desde hace un tiempo, concienciada de que lo que hago es bueno y justo, y por eso escribo este post en forma de redención. Entiendo que estamos pasando una horrible crisis, que hace que mucha gente no pueda permitirse otra cosa que el low-cost. Incluso entiendo a aquellos consumidores, que a pesar de poder permitirse otro tipo de compras, continúen consumiendo en los grandes gigantes de las gangas debido a la necesidad de un consumismo desenfrenado y una renovación de armario ilógica, porque yo también lo he hecho. Aclarar que yo siempre apoyé el low-cost hasta hace relativamente poco, especialmente a las empresas españolas, porque me parecía que los bajos costes permitían vestir bien a cualquier persona independientemente de la capacidad adquisitiva de este.

Una vez que he dejado esto claro, vamos a analizar a que nos ha llevado la moda del low-cost y el consumismo desenfrenado al que estamos acostumbrados. No pretendo que dejéis de comprar en la típicas tiendas de ropa de bajo coste, sólo pretendo que seáis conscientes de lo que hay detrás de ello y como está afectando desde algo tan general como el mundo de la moda a algo tan personal como la costurera que realiza las prendas.

El consumismo desenfrenado

Quiero exponeros una serie de datos tomados de los programas antes citados para que seáis conscientes en como influye la típica frase de: “Voy a comprarme un vestido para ir a la fiesta de éste sábado” o “Que blusa más mona, tengo una igual pero es que me encantan” además de “Necesito renovar el armario para ir a la moda esta temporada”. Estas frases que nos llevan al impulso de comprar algo que realmente no necesitamos y que tienen estas consecuencias:

Que evolucione de cuatro temporadas de presentación de nuevas colecciones a cincuenta nuevas colecciones al año.

El consumismo desenfrenado y la necesidad del consumidor a ver nuevos productos que adquirir lleva a una producción desenfrenada de ropa. Esto lleva a que, además, haya una pérdida de calidad de la producción de las prendas por la necesidad de rapidez en la creación de las mismas. Pero no sólo eso, como amante de la moda, tanta nueva creación para tantas colecciones, lleva también a una pérdida de la calidad de innovación en moda y propuestas interesantes.

La competición entre las grandes marcas textiles low-cost por conseguir precios más bajos.

El presumir de comprar una prenda a un precio bajo lleva a las grandes empresas a competir en tener los precios más bajos, y esto sólo se consigue mediante la bajada de sueldos. Ya que las marcas quieren seguir teniendo los beneficios astronómicos que consiguen.

Datos: la cruda realidad.

Y aquí está el meollo del asunto. ¿Nunca os habéis preguntado porque una camiseta os sale tan barata? Y espero que no seáis tan ingenuos de pensar que es porque es una marca low-cost en la que no pagas el nombre de un diseñador…porque la realidad es otra muy diferente. Pagamos un precio cada vez más bajo por las prendas debido a que marcas como: Grupo INDITEX, H&M, Grupo Corte Inglés, Mango, Marks&Spencer, Primark, Levis, Armani, Addidas, GAP, Tommy Hilfiguer (por ejemplo) abaratan costes teniendo sus fábricas en sitios como: Camboya, China, Bangladesh, India o Viethnam. Países donde pueden pagar sueldos más bajos y continuar manteniendo sus ganancias.

El principal negocio en Comboya es el textil con un total de 700.000 fábricas que trabajan para grandes corporaciones de moda.

El salario mínimo en Camboya de una costurera es de 140$ a pesar de que muchas de ellas trabajan por bastante menos, y en Bangladesh el sueldo medio es de 90 € al mes. Mientras que una costurera en España tiene un sueldo medio de unos 1.000€ al mes.

6 vaqueros de 22 euros supone el sueldo de una costurera en Camboya, sin embargo, esta misma costurera puede llegar a coser 1.500 baqueros al día.

Legalmente un trabajador del textil en Camboya no debe trabajar más de 58 horas semanales, aunque muchos de ellos superan las 70 horas de trabajo por semana. Es decir, seis días a la semana 12 horas al día.

No existen las vacaciones. Los días de descanso son los domingos y los días de fiestas nacionales.

La edad mínima para trabajar en Comboya son los 15 años.

Las condiciones de trabajo en una fábrica textil vigilada por una empresa camboyana subcontratada por una empresa europea textil son: de maltrato y presión por parte de los encargados, transporte de los empleados en camiones para ganado, agua no potable, lavabos sin luz y sucios, goteras, desmayos de los compañeros por exceso de trabajo y la no existencia de ningún tipo de protección mientras se realiza el trabajo en la fábrica.

Tras el peor accidente textil de Bangladesh el 24 de abril del 2013, en el que hubo un total de 1.100 muertos en una fábrica de Primark, les dieron a los supervivientes la misma cantidad de indemnización que de fallecidos: 1.100 €.

Así cualquiera se compra una camiseta a 7 euros ¿verdad? ¡O sí se tiene suerte incluso a menos! Y mientras la empresa que te lo vende, no sólo abarata el precio que pagas por la camiseta, si no que además tienen un beneficio de 5 milones y medio INDITEX, y siete millones y medio Primak de euros el año pasado.

Pero esto no sólo ha tenido consecuencias en los países asiáticos, si no también en el nuestro. Al empezar la empresa INDITEX eran los talleres de costura gallegos los que proveían a la marca, al buscar una mayor aceleración de la producción y abaratamiento de los costes estos talleres tuvieron que cerrar porque suponía explotar a sus trabajadores. INDITEX se llevó la producción fuera, trayendo como consecuencia el cierre y el despido de miles de trabajadores de forma indirecta provocada por INDITEX. A pesar de que INDITEX nunca se habría venido abajo teniendo su producción “Made in Spain” decidieron que todavía podían conseguir más ganancias. Por eso planteároslo cuando habléis con orgullo patrio de la moda “Made in Spain” poniendo como ejemplo la empresa de Amancio Ortega, porque ese señor una vez creado su imperio nunca ha hecho nada por nuestro país, no os lo creáis, no os dejéis llevar por la corriente.

Reflexión personal

Por todo esto yo ya he tomado una posición y me he propuesto, a no ser que sea imprescindible, no volver a comprar en ninguna de las tiendas antes nombradas. Sé que es una decisión demasiado tajante, pero creo que es mi responsabilidad ya que cada vez más pertenezco al mundo de la moda, era mi deber moral como profesional en el sector.

Insisto, no busco con este artículo que dejéis de comprar en las marcas antes nombradas, no se puede luchar con un monstruo de dos cabezas tan poderoso, pero sí busco que seáis algo más conscientes. Que penséis sí realmente necesitáis todo lo que os compráis en esas tiendas, pensar más seriamente que tipo de consumidor sois y sí realmente necesitáis 50 nuevas colecciones al año, no podemos seguir a este ritmo. Que no os dejéis llevar, y, por lo menos, que sepáis de que país viene lo que lleváis puesto, sólo os cuesta leerlo en la etiqueta. Que intentéis reutilizar la ropa que ha quedado pasada de moda mediante una nueva combinación más moderna o llevándola a talleres de arreglos, así también ayudaréis a las modistas con pequeños negocios. No tiréis nunca la ropa, a no ser que realmente esté en malas condiciones, donarla. Que intentéis ser conscientes que cuando presumís por el precio de una prenda puede que detrás del precio haya algo mucho más serio que una cantidad, detrás de la ropa hay personas atrapadas por el monstruo de dos cabezas, y son vuestros iguales. No os creáis el argumento de que si no tuvieran las fábricas textiles occidentales no tendrían donde trabajar, es mentira y el que lo dice os está mintiendo, ellos tienen suficientes recursos naturales para mantenerse así mismos y no dependiendo de estar esclavizados por las compañías textiles occidentales. Si consigo que os planteéis todo esto, ya me sentiré una ganadora.

Para los que os planteéis tomar una decisión como la mía, advertiros que la diferencia aproximada de comprar una camiseta en Zara o en un pequeño negocio con ropa producida en buenas condiciones es de cinco euros. Además no sólo dejas de contribuir con el horror que acabo de contaros, sino que, además, ayudas a un pequeño negocio justo, que lo necesitan mucho más que Amancio Ortega y compañía. Sólo hay que saber buscar y dedicarle algo más de tiempo. Contaros que hace un mes compré un vestido de 15 euros de una calidad muy buena y realizada por trabajadores bien pagados, y que esa misma cantidad, se la gastó una amiga en una camisilla de H&M. La diferencia es que yo a ese vestido le dediqué una mañana y que, mi amiga, en una mañana compró tres prendas más. Personalmente deciros que esta decisión que he tomado, porque me la puedo permitir, me ha hecho muy feliz. Apoyo la moda sostenible, que, para mí, significa ropa elaborada mediante el cuidado del medio ambiente y por unos trabajadores con buenas condiciones laborales. No hay nada más bonito y que me haga sentir más orgullosa de mi misma que el ir bien vestida siendo solidaria y justa, apoyando lo que creo y defiendo. Porque para mí, el ir bien vestida, empieza vistiéndose con responsabilidad y ética.

 

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6 comentarios en “Las causas del consumismo desenfrenado

  1. eleazarsalasguevara dijo:

    Muy bien planteado tu punto de vista, basándote en la información de esos dos reportajes. Sería interesante, quizás, ver cuál es la respuesta de esas grandes marcas ante esto.
    De todas formas, esto pasa en todos los sectores. Ya sabes que Google aprovechó durante un tiempo el ‘chollo’ de tener su sede en Irlanda y tributar más barato. Sólo por poner un ejemplo.
    Respecto al consumo, es una muy buena reflexión en esta época de bloggers ‘superstars’ de moda y estilo de vida.
    Creo que vivimos en una sociedad muy superficial donde quien puede -y quien no puede, también- consume más de lo que verdaderamente necesita. Vivimos de la apariencia.
    Un beso y sigue con estos trabajos tan interesantes.

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