Exposición Jesús del Pozo: seis problemas.

Esta semana quiero contaros la gran decepción que supuso para mí visitar el viernes pasado la exposición de Jesús del Pozo en la Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II. A pesar de la ilusión con la que me desplacé hasta allí, como os digo, no fué una gran exposición y sinceramente no sé que pudo fallar.

Resultado de imagen de exposicion jesus del pozo cartel

http://www.madrid.org

Hablar de Jesús del Pozo es hablar de uno de los grandes genios del diseño de nuestro país. Inició su andanza profesional en 1974 con la inauguración de su primera tienda en la calle Almirante basada en moda masculina. Con su primera colección de mujer consiguió la Aguja de Oro en 1980. Fundador la Asociación de Creadores de Moda de España en 1998 ganó la medalla de Oro al Mérito en las Bellas artes, convirtiéndose en el primer diseñador galardonado con dicho premio.

Creo que no es necesario que os explique más sobre quien es Jesús del Pozo y la importancia de su trabajo porque es de sobra conocido. Vamos a hablar entonces de la comisaria de la exposición, y responsable del resultado de la misma, Esperanza García Claver. Estudió en la Universidad de Salamanca Historia del arte e hizo un máster posteriormente de Museografía y Exposiciones en la Universidad Complutense de Madrid, a parte del Máster en Comunicación de Moda de Vogue. Ha trabajado en numerosos e importantísimos centros y museos como el Reina Sofía, el Prado, la galería Helga de Alvear, ARCO, La Fábrica, el Museo del Traje y un largo etcétera. No sólo contenta con eso también ha dirigido la comunicación y RR.PP de la Fundación Jesús del Pozo…por tanto ante este abrumador curriculum de éxitos sólo puedo quitarme el sobrero, yo daría un brazo por tener su experiencia.

Pero entonces…¿qué problema ha habido con esta exposición? Con un tema como un gran diseñador como Jesús del Pozo y una comisaria con sobradísima formación y experiencia, la exposición no funciona. Tampoco podemos culpar a la sala ya que es una gran localización para una exposición de éste tipo, un espacio diáfano y redondo dentro de una antigua torre. Si el tema es bueno, la comisaria una gran profesional y el espacio es adecuado ¿que ha fallado?

Resultado de imagen de exposicion jesus del pozo escalera

Primero, la iluminación es completamente insuficiente para ver las piezas, y también para evitar partirte una pierna intentando caminar por la sala. La exposición está organizada en círculo en torno a una escalera que apenas tiene iluminación y al rededor de la cual se disponen los trajes que desarrollan el discurso expositivo. Ya que subir la escalera es toda una aventura, bastante gente en la sala lo comentaba, se pierden los magníficos trajes principales que hay que verlos desde abajo o desde arriba sorteando las vigas que sustentan el espacio.

Resultado de imagen de exposicion jesus del pozo

http://www.elpais.com

Segundo, y que viene unido a lo que ya inicio en el párrafo anterior, el discurso expositivo. Teniendo en cuenta que las claves de la exposición hay que vislumbrarlas (o imaginarlas) si quieres conservar tu salud física, confías en que las explicaciones de cada uno de los pisos sean buenas, pero tampoco es el caso. Además de ser explicaciones algo simples también cambian la orientación del paseo para ver la exposición de derecha a izquierda y viceversa. Claro, cierto es que la idea es encontrarse los carteles explicativos según vas subiendo por la escalera y no subiendo por el ascensor como hice yo. También es cierto que era completamente imposible subir por la escalera ya que acompañaba a una persona con minusvalía en la vista. Si ya era difícil para mi enfrentarme a subir una escalera a oscuras para contemplar los trajes expuestos, imaginaros para ella. Muy, bien, aclarado esto, yo y mi acompañante subíamos por el ascensor, teníamos que dar la vuelta a la exposición para llegar al descansillo donde paraba la escalera y leer una corta explicación. Esto me lleva al tercer problema, las cartelas.

Resultado de imagen de exposicion jesus del pozo

http://www.elmundo.com

Tercero, las cartelas. ¿Cartelas? ¿Quien ha dicho que son necesarias las cartelas? En la exposición de Jesús del Pozo son inexistentes. Bueno, para ser justos, existen en el panfleto de la exposicón, que hay que leer a oscuras y con una letra ínfima. Pero no contentos sólo con esto, ni siquiera los trajes están numerados. Por lo que hay que buscar la planta donde estas y encontrar, contando tu mismo los trajes, el número que pertenece a la prenda de la que te quieres informar. Todo muy cómo y práctico.

Cuarto, peanas rotatorias. Además de la inexistencia de cartelas tampoco pude ver ni una sola peana que rotase y mostrase las prendas como es debido, a pesar de que han estado presentes en todas las exposiciones de moda que he visto en Madrid. Muchos de los trajes necesitaban de esa peana que rotase o estar en medio del espacio porque era tan importante la parte delantera como la trasera. Para verlo al completo había que hacer equilibrios sobre una pierna para asomarse a la parte oculta del traje, que por otro lado también estaba oscura. Los únicos trajes que podían verse  en 360º eran aquellos situados en medio de la escalera de caracol…siempre que te embarcases en la aventura de subir la escalera a oscuras.

Quinto, la moqueta. No entiendo porqué una exposición con trajes delicadísimos, algunos incluso hechos de papel, se encuentran en una sala con una moqueta que suelta polvo y ácaros (sin contar la humedad que puede absorber si lloviese). Pero entiendo menos que haya optado por esta opción la comisaria habiendo estudiado un máster en Museografía, en el cual se da una asignatura llamada “Conservación”. Yo no he hecho dicho máster y soy consciente del problema que puede implicar para el correcto mantenimiento de los trajes.

Y por último, sexto, las escaleras del tramo superior. A la cuba o ático que corona el edificio, y última parte de la exposición, a la cual no llega el ascensor, hay que acceder a ella a través de unos escalones que llegan casi a la altura de la rodilla (en mi caso que mido 1,74, una altura de la que no esta dotada todo el público). Si a mi acompañante le costó teniendo sólo el problema de subir a oscuras con su deficiencia de visión, no se cómo lo hizo una anciana octogenaria que también estaba visitando la exposición y que claramente no llegaba a medir 1,70.

Sinceramente, no entiendo porque una persona tan preparada como Esperanza García Claver ha podido montar una exposición con seis defectos tan importantes. Y si no ha sido un problema suyo, si no de la financiación, también van mis críticas a la Comunidad de Madrid, prefiero pagar algo de dinero por la entrada a ver una exposición chapuza. Una exposición de un modisto de la talla de Jesús del Pozo no puede hacerse de cualquier manera. Y desde luego, que no se atrevan a decir que es una exposición que puede visitar todo tipo de público. El visitante debe estar dotado de buena vista, agilidad y 1,70 de altura como mínimo, absténgase inválidos, ciegos, patosos y bajos. Siento hacer esta crítica y siento haber salido tan decepcionada, ya que mis anteriores experiencias de exposiciones de firmas como las de Yves Saint Laurent, Jean Paul Gaultier o Givenchy entre otras fueron más que reconfortantes.

Para aquellos que estén en las condiciones físicas de visitar la exposición, podéis embarcaros en la aventura hasta el 23 de octubre y disfrutar, o por lo menos intentarlo, del gran talento de Jesús del Pozo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s