Nace un “nuevo equilibrio”: New Balance, Trump y los grupos neonazis.

Tenía muchas ganas de hacer un post que uniese política y moda, y el señor Donald Trump y la empresa New Balance me ha dado la excusa perfecta. Este artículo reúne una serie de campos que me fascinan, muestra como la moda puede llegar a representar ideologías mediante una estrategia de imagen de marca. Es la unión de los tres grandes potencias: moda, política y marketing.

El inicio de la polémica

Todo comienza con el supuesto apoyo de la empresa de zapatillas New Balance a Donald Trump insinuados con los tuits de Sara Germano, periodista del Wall Street Journal, que recogían las declaraciones de Matt LeBretton, vicepresidente de relaciones públicas de New Balance:

New Balance: “The Obama admin turned a deaf ear to us & frankly w/ Pres-Elect Trump we feel things are going to move in the right direction”

New Balance: «La administración Obama nos ha ignorado y, francamente, creemos que, con el presidente electo Trump, las cosas van a ir en la dirección correcta».

Este apoyo se produce por parte de LeBretton debido a que, según la empresa de calzado, les beneficiaba la postura de Trump en contra del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP). Un acuerdo que llevó a cabo Obama y que permitía el libre comercio entre Estados Unidos y Japón, que han actuado como locomotoras del mismo, son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Una acción muy valiente por parte de LeBretton porque tal y como están los humos con este tema, con manifestaciones multitudinarias en todo EE.UU y una mayoría de dirigentes en contra de Trump, una afirmación así, gratis no le iba a salir.

¡A quemar zapatillas!

Estos tuits desencadenaron una reacción general de los contrarios de Trump a quemar o tirar sus zapatillas. Un hecho bastante interesante, ya que actualmente tener unas Balance era lo más de lo más, es el momento en que los ideales políticos superan a la moda.

Esta práctica de destrucción de las zapatillas hizo que New Balance actuase en las redes sociales, medio por el cual se hizo viral la destrucción de su imagen de marca.

Creemos en la comunidad. Creemos en la humanidad. Desde la gente que hace nuestro calzado a la gente que lo lleva, creemos en actuar con la máxima integridad y damos la bienvenida a todos los modos de vida. Desde 1906, nos hemos creado nuestro propio camino, comprometidos apasionadamente a hacer las cosas en nuestras cinco fábricas en Nueva Inglaterra, incluso cuando nadie más lo hacía. New Balance y nuestros miles de empleados en todo el mundo luchamos continuamente por mejorar nuestras comunidades locales. Siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos.

New Balance marca representativa de la ideología neonazi

Ante tantos detractores contrarios al apoyo de New Balance a la ideología de Trump, vinieron, cómo es obvio, los nuevos impulsadores de la marca y los más aférrimos seguidores de Trump: los neonacisAndrew Anglin, bloggero neonazi, catalogó a las zapatillas New Balance como “las zapatillas oficiales de los blancos” y escribió un artículo específico sobre el nuevo símbolo en la vestimenta neonazi.

Yo soy un chico Nike. O, mejor dicho, lo era. Ahora es el momento de posicionarnos con New Balance. Su acto de valentía los ha convertido en la marca oficial de la Revolución Trump. […] Será fantástico, podremos reconocernos unos a otros por el calzado deportivo que llevamos

Ante este nuevo giro de imagen de marca como símbolo de la supremacía blanca, New Balance intentó huir de aquella mala publicidad:

New Balance no apoya ninguna forma de odio o intolerancia. Uno de nuestros trabajadores hizo recientemente unas declaraciones sobre políticas comerciales que fueron sacadas de contexto. Como una compañía de 110 años de antigüedad, con cinco fábricas en los Estados Unidos y miles de empleados en todo el mundo, de todas las razas, géneros, culturas y orientaciones sexuales, New Balance es una compañía y una cultura que se guía por sus valores y que cree en la humanidad, la integridad, la comunidad y el mutuo respeto por la gente de todo el mundo. Hemos estado y siempre estaremos comprometidos a fabricar en los Estados Unidos.

En una semana hemos asistido a un gran fenómeno social: el de como los propios usuarios dan la espalda a una marca mundialmente exitosa por no apoyar su visión política, y como esta visión política lleva a una nueva imagen de marca creada también por los propios usuarios. Visto y no visto, los de New Balance ni las vieron venir. Por muchos comunicados que redactéis ya es demasiado tarde, ya estáis etiquetados por el consumidor y lo peor es que vosotros mismos lo habéis iniciado. Como se dice vulgarmente: “A buenas horas mangas verdes”, y si no preguntarle a Fred Perry

 

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Ayudemos a cambiar la imagen de la mujer en la moda

¡Hola a todos! Esta vez no os escribo para aconsejaros sobre que puede favoreceros más, tampoco voy a hablaros de tendencias ni de las últimas noticias sobre el siempre sorprendente (para bien o para mal) mundo de la moda. Os escribo para pediros vuestra ayuda, os pido vuestro apoyo para la petición creada en http://www.change.org por Yolanda Domínguez. Yolanda ha tenido una magnífica idea: esta solicitando firmas para que le llegue una petición a Vogue para cambiar la imagen que se muestra de la mujer en algunos de sus editoriales. La petición se llama Vogue: Cambia la imagen denigrante de la mujer en los editoriales de moda.

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Esta petición llegó a mi correo ayer, y enseguida me di cuenta de la importancia de la misma, lo importante que era apoyarla y poner todos mis medios disponibles para llegar a las 75.000 firmas.

¿Quien es Yolanda Domínguez?

Yolanda Domínguez, a pesar de no pertenecer el mundo de la moda, ha iniciado un movimiento social de gran importancia con gran valentía, porque es un motivo que la importa como mujer activista y artista experta en artes visuales. Ya inició este camino en 2011 con el proyecto Poses, donde denunciaba el trato denigrante que sufría en algunas ocasiones en la publicidad la figura de la mujer. Lo continuó con Strike the Pose (www.strikethepose.org) en 2014, una plataforma colaborativa internacional que denuncia las poses y situaciones humillantes que tienen que sufrir algunas modelos para hacer una campaña de publicidad. Ahora Yolanda Domínguez sigue haciendo ruido con este tema con esta petición a través de Change.org.

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Y es que a mí la gente que hace ruido como Yolanda me gusta. Me gustan mucho las personas que no aceptan las cosas tal cual se les presentan y buscan denunciar y oponerse clara y firmemente a las injusticias que se producen en esta locura de sociedad donde vivimos. Por tanto sólo puede tener mi apoyo. Y ya que este blog ha denunciado muchos hechos injustos en la industria de la moda, no quería dejar de pasar la oportunidad de posicionarme y denunciar este tema además de apoyar esta causa en la medida que me sea posible.

Estamos hartos (sobretodo hartas) de la imagen de la mujer que se presenta en algunos editoriales de moda, a los cuales estamos incluso ya acostumbrados. Fotografían mujeres que se presentan alicaídas y débiles como si se tratase de una actitud atractiva o en vogue. Y es que señores, las imágenes son muy poderosas. No podemos conseguir la ansiada igualdad de sexos si los editoriales de moda (seguidos por miles de mujeres en el mundo) muestran una mujer blanda a la que aspirar para ser el ideal femenino. Este problema lleva años en las publicaciones de moda, como por ejemplo la imagen de ama de casa americana que se extendió en los años 60. Pero ya no estamos en los años 60 y no podemos seguir permitiendo este tipo de imágenes en ningún medio de comunicación. La mujer actual ya sea ama de casa, ejecutiva, limpiadora o científica no se muestra como son algunas de las mujeres que fotografían en las revistas de moda: débiles esperando ser rescatadas, las mujeres hace mucho que evolucionamos de este canon arcaico que nos impuso una sociedad reprimida. He de deciros que me llama la atención este modelo de mujer, ya que es apoyado casi siempre por otra mujer, ya que detrás de los editoriales de moda hay un sin fin de profesionales mujeres que permiten que se publique esta imagen femenina… ¿Qué hacen tirando piedras sobre nuestro propio tejado?

http://www.elpublicista.com

Por tanto os pido que apoyéis esta causa, ya está bien de mirar a otro lado, en la sociedad actual esto es intolerable. También quiero añadir que la culpa de esto no es únicamente de Vogue, esta revista sólo es una ínfima parte, esta petición debería ser enviada a todas las grandes editoriales de revistas de moda, debe llegar a escala más global. Señalar pues con el dedo a las publicaciones de Conde Nast (Glamour, Vanity Fair y Vogue), Spain Media (L´Offficiel) o Unidad Editorial (Telva y Yo Donna) que son las que permiten este tipo de editoriales. También son culpables las marcas que buscan y apoyan esta imagen de mujer endeble, porque para vender un producto no es necesario mostrar una estereotipación absurda y humillante de la mujer.

Os dejo el enlace de change.org para que veáis la propuesta de Yolanda Domínguez. Yo, por mi parte, he puesto mi granito de arena para cambiar los errores que sigue habiendo en esta industria a la que pertenezco y que no pararé de denunciarlos para que la moda siga creciendo de acuerdo a unos ideales y principios más justos.

https://www.change.org/p/voguemagazine-cambia-la-imagen-denigrante-de-la-mujer-en-los-editoriales-de-moda

Chanel desfila en La Habana: ¿una ayuda para la isla o un simple espectáculo?

Creo que la respuesta del título tiene fácil solución: sólo ha sido un mero espectáculo. A pesar de que podría haber significado mucho más para Cuba. Pero voy a argumentar tan tajante afirmación por mi parte.

Quiero dejar claro, por si alguno no lo había intuido, mi gran admiración por la firma Chanel, en especial por lo que significó en sus inicios, y por el señor Karl Lagerfeld, que ha sabido mantener la esencia de la marca creada por Coco dándole nuevos aires de modernidad. Y por ello, por mi gran admiración, critico aquello que me decepciona.

Una vez hecha esta aclaración os voy a desmenuzar los detalles de este desfile, que en mi opinión en vez de ayudar realmente a la supuesta apertura de Cuba ha sido un “quiero y no puedo”, un intento de ayudar a la sociedad al más puro estilo fashion: quedándose en lo superficial.

Una gran colección presentada en un desfile de pantomima

Aprovechando que las calles de La Habana estaban arregladas tras la visita de Obama, Chanel presentó su colección Crucero para el 2017. Es decir, y para que nos entendamos todos, una mini colección hecha para que las celebrities y los ricos tengan algo que estrenar en sus vacaciones de Navidad en el Caribe. Ya esto chirría con los ideales comunistas revolucionarios, pero no sólo por temas políticos, si no también por temas sociales: ningún ciudadano cubano con un sueldo medio de 20 euros al mes podrá nunca costearse una prenda que ronda los 5.000.

La colección está inspirada en Cuba, algo que ya se presenta como tendencia este verano: volantes, prendas sueltas, estampados de flores y almendrones, tonos oliva, insignias revolucionarias, y cómo broche final sombreros panamá, guayaberas y boinas estilo Ché. Mezclas de lo masculino y lo femenino increíbles y elegantes, muy al estilo Chanel de los inicios, al igual que los míticos trajes tweed en colores vivos. Una colección que mantiene el pasado pero rupturista con las reglas de la maison en los colores y estampados.

Chanel Chanel Chanel

http://www.vogue.com

Es una lástima que una colección así y con la gran idea de presentarla en La Habana se haya hecho de forma tan catastrófica. La prensa lo presenta como una ayuda que presta Chanel a Cuba tras su apertura, al igual que lo hicieron los Rolling Stones con su concierto unos días después de la visita de Obama a la capital. Si bien es cierto que puede ayudar a su imagen, la diferencia es que los Rolling hicieron un concierto gratuito, mientras que Chanel, a pesar de hacer su desfile en una de las principales calles de La Habana (Paseo del Prado), prohibieron la asistencia a los ciudadanos. Por ello yo digo: si quieres hacer una colección basada en Cuba y ayudar a la isla…mójate Karl Lagerfeld. Primero, si haces un desfile en la calle mostrando una falsa cercanía con el pueblo cubano deja que los cubanos puedan verlo, además de los cientos de celebrities que se acercaron, invitados, a apreciarlo. La calle es pública y de todos los cubanos, pagan sus impuestos para mantenerla y por ello Chanel puede hacer un desfile allí…creo que es suficiente motivo para permitir que lo vean, ¿no? Segundo, si quieres realmente hacer algo humanitario por Cuba, hazlo como dios manda: Chanel tiene el presupuesto para permitirse donar la mitad del dinero que saque de esa colección al pueblo cubano. Así, no sólo habrían conseguido crear una gran colección si no que, además, habrían hecho también un gran gesto…dos por uno.

Siento que Chanel lo haya hecho tan mal, que me hayan decepcionado tanto, y que la decepción me haya llevado a escribirles esta crítica. Siento ser de las pocas que se paran plantearse que dentro del envoltorio brillante del mundo de la moda está el regalo de la hipocresía, y ser de las pocas que lo cuentan. Pero sobretodo, siento que el pueblo cubano haya sido engañado una vez más a favor de los poderosos, ¿es que no se han aprovechado ya suficiente de ellos?

Las causas del consumismo desenfrenado

Vamos a ponernos serios. El artículo que hoy publico para mí es muy importante por varios motivos: primero, es una causa con la que estoy muy concienciada, segundo, es un post que llevo preparándolo y mascándolo desde hace mucho tiempo, tercero, sé que es algo realmente arriesgado y que me supone, como profesional dentro del negocio, un posible suicidio laboral parcial. Pero, ya que tengo la suerte de poderme todavía posicionar, alegar argumentos y pensamientos defendiendo mis ideales por un medio público propio, he decidido que debo hacerlo. Así que vamos a allá…Este es un artículo valiente que busca lectores valientes, y que quieran saber la verdad, si no estás en esta posición no continúes leyendo, es un buen consejo, porque probablemente tu forma de consumir a partir de ahora de un giro.

Todo esto empezó por los dos programas que han dedicado a la moda del low-cost en La Sexta: “Fashion Victims” en Salvados y “El poder de las gangas” de Equipo de Investigación. Escribo este artículo desde el total entendimiento a vosotros mis lectores, porque yo también he participado, incluso he presumido de ello. Errar es humano y por eso he cambiado mi forma de consumir desde hace un tiempo, concienciada de que lo que hago es bueno y justo, y por eso escribo este post en forma de redención. Entiendo que estamos pasando una horrible crisis, que hace que mucha gente no pueda permitirse otra cosa que el low-cost. Incluso entiendo a aquellos consumidores, que a pesar de poder permitirse otro tipo de compras, continúen consumiendo en los grandes gigantes de las gangas debido a la necesidad de un consumismo desenfrenado y una renovación de armario ilógica, porque yo también lo he hecho. Aclarar que yo siempre apoyé el low-cost hasta hace relativamente poco, especialmente a las empresas españolas, porque me parecía que los bajos costes permitían vestir bien a cualquier persona independientemente de la capacidad adquisitiva de este.

Una vez que he dejado esto claro, vamos a analizar a que nos ha llevado la moda del low-cost y el consumismo desenfrenado al que estamos acostumbrados. No pretendo que dejéis de comprar en la típicas tiendas de ropa de bajo coste, sólo pretendo que seáis conscientes de lo que hay detrás de ello y como está afectando desde algo tan general como el mundo de la moda a algo tan personal como la costurera que realiza las prendas.

El consumismo desenfrenado

Quiero exponeros una serie de datos tomados de los programas antes citados para que seáis conscientes en como influye la típica frase de: “Voy a comprarme un vestido para ir a la fiesta de éste sábado” o “Que blusa más mona, tengo una igual pero es que me encantan” además de “Necesito renovar el armario para ir a la moda esta temporada”. Estas frases que nos llevan al impulso de comprar algo que realmente no necesitamos y que tienen estas consecuencias:

Que evolucione de cuatro temporadas de presentación de nuevas colecciones a cincuenta nuevas colecciones al año.

El consumismo desenfrenado y la necesidad del consumidor a ver nuevos productos que adquirir lleva a una producción desenfrenada de ropa. Esto lleva a que, además, haya una pérdida de calidad de la producción de las prendas por la necesidad de rapidez en la creación de las mismas. Pero no sólo eso, como amante de la moda, tanta nueva creación para tantas colecciones, lleva también a una pérdida de la calidad de innovación en moda y propuestas interesantes.

La competición entre las grandes marcas textiles low-cost por conseguir precios más bajos.

El presumir de comprar una prenda a un precio bajo lleva a las grandes empresas a competir en tener los precios más bajos, y esto sólo se consigue mediante la bajada de sueldos. Ya que las marcas quieren seguir teniendo los beneficios astronómicos que consiguen.

Datos: la cruda realidad.

Y aquí está el meollo del asunto. ¿Nunca os habéis preguntado porque una camiseta os sale tan barata? Y espero que no seáis tan ingenuos de pensar que es porque es una marca low-cost en la que no pagas el nombre de un diseñador…porque la realidad es otra muy diferente. Pagamos un precio cada vez más bajo por las prendas debido a que marcas como: Grupo INDITEX, H&M, Grupo Corte Inglés, Mango, Marks&Spencer, Primark, Levis, Armani, Addidas, GAP, Tommy Hilfiguer (por ejemplo) abaratan costes teniendo sus fábricas en sitios como: Camboya, China, Bangladesh, India o Viethnam. Países donde pueden pagar sueldos más bajos y continuar manteniendo sus ganancias.

El principal negocio en Comboya es el textil con un total de 700.000 fábricas que trabajan para grandes corporaciones de moda.

El salario mínimo en Camboya de una costurera es de 140$ a pesar de que muchas de ellas trabajan por bastante menos, y en Bangladesh el sueldo medio es de 90 € al mes. Mientras que una costurera en España tiene un sueldo medio de unos 1.000€ al mes.

6 vaqueros de 22 euros supone el sueldo de una costurera en Camboya, sin embargo, esta misma costurera puede llegar a coser 1.500 baqueros al día.

Legalmente un trabajador del textil en Camboya no debe trabajar más de 58 horas semanales, aunque muchos de ellos superan las 70 horas de trabajo por semana. Es decir, seis días a la semana 12 horas al día.

No existen las vacaciones. Los días de descanso son los domingos y los días de fiestas nacionales.

La edad mínima para trabajar en Comboya son los 15 años.

Las condiciones de trabajo en una fábrica textil vigilada por una empresa camboyana subcontratada por una empresa europea textil son: de maltrato y presión por parte de los encargados, transporte de los empleados en camiones para ganado, agua no potable, lavabos sin luz y sucios, goteras, desmayos de los compañeros por exceso de trabajo y la no existencia de ningún tipo de protección mientras se realiza el trabajo en la fábrica.

Tras el peor accidente textil de Bangladesh el 24 de abril del 2013, en el que hubo un total de 1.100 muertos en una fábrica de Primark, les dieron a los supervivientes la misma cantidad de indemnización que de fallecidos: 1.100 €.

Así cualquiera se compra una camiseta a 7 euros ¿verdad? ¡O sí se tiene suerte incluso a menos! Y mientras la empresa que te lo vende, no sólo abarata el precio que pagas por la camiseta, si no que además tienen un beneficio de 5 milones y medio INDITEX, y siete millones y medio Primak de euros el año pasado.

Pero esto no sólo ha tenido consecuencias en los países asiáticos, si no también en el nuestro. Al empezar la empresa INDITEX eran los talleres de costura gallegos los que proveían a la marca, al buscar una mayor aceleración de la producción y abaratamiento de los costes estos talleres tuvieron que cerrar porque suponía explotar a sus trabajadores. INDITEX se llevó la producción fuera, trayendo como consecuencia el cierre y el despido de miles de trabajadores de forma indirecta provocada por INDITEX. A pesar de que INDITEX nunca se habría venido abajo teniendo su producción “Made in Spain” decidieron que todavía podían conseguir más ganancias. Por eso planteároslo cuando habléis con orgullo patrio de la moda “Made in Spain” poniendo como ejemplo la empresa de Amancio Ortega, porque ese señor una vez creado su imperio nunca ha hecho nada por nuestro país, no os lo creáis, no os dejéis llevar por la corriente.

Reflexión personal

Por todo esto yo ya he tomado una posición y me he propuesto, a no ser que sea imprescindible, no volver a comprar en ninguna de las tiendas antes nombradas. Sé que es una decisión demasiado tajante, pero creo que es mi responsabilidad ya que cada vez más pertenezco al mundo de la moda, era mi deber moral como profesional en el sector.

Insisto, no busco con este artículo que dejéis de comprar en las marcas antes nombradas, no se puede luchar con un monstruo de dos cabezas tan poderoso, pero sí busco que seáis algo más conscientes. Que penséis sí realmente necesitáis todo lo que os compráis en esas tiendas, pensar más seriamente que tipo de consumidor sois y sí realmente necesitáis 50 nuevas colecciones al año, no podemos seguir a este ritmo. Que no os dejéis llevar, y, por lo menos, que sepáis de que país viene lo que lleváis puesto, sólo os cuesta leerlo en la etiqueta. Que intentéis reutilizar la ropa que ha quedado pasada de moda mediante una nueva combinación más moderna o llevándola a talleres de arreglos, así también ayudaréis a las modistas con pequeños negocios. No tiréis nunca la ropa, a no ser que realmente esté en malas condiciones, donarla. Que intentéis ser conscientes que cuando presumís por el precio de una prenda puede que detrás del precio haya algo mucho más serio que una cantidad, detrás de la ropa hay personas atrapadas por el monstruo de dos cabezas, y son vuestros iguales. No os creáis el argumento de que si no tuvieran las fábricas textiles occidentales no tendrían donde trabajar, es mentira y el que lo dice os está mintiendo, ellos tienen suficientes recursos naturales para mantenerse así mismos y no dependiendo de estar esclavizados por las compañías textiles occidentales. Si consigo que os planteéis todo esto, ya me sentiré una ganadora.

Para los que os planteéis tomar una decisión como la mía, advertiros que la diferencia aproximada de comprar una camiseta en Zara o en un pequeño negocio con ropa producida en buenas condiciones es de cinco euros. Además no sólo dejas de contribuir con el horror que acabo de contaros, sino que, además, ayudas a un pequeño negocio justo, que lo necesitan mucho más que Amancio Ortega y compañía. Sólo hay que saber buscar y dedicarle algo más de tiempo. Contaros que hace un mes compré un vestido de 15 euros de una calidad muy buena y realizada por trabajadores bien pagados, y que esa misma cantidad, se la gastó una amiga en una camisilla de H&M. La diferencia es que yo a ese vestido le dediqué una mañana y que, mi amiga, en una mañana compró tres prendas más. Personalmente deciros que esta decisión que he tomado, porque me la puedo permitir, me ha hecho muy feliz. Apoyo la moda sostenible, que, para mí, significa ropa elaborada mediante el cuidado del medio ambiente y por unos trabajadores con buenas condiciones laborales. No hay nada más bonito y que me haga sentir más orgullosa de mi misma que el ir bien vestida siendo solidaria y justa, apoyando lo que creo y defiendo. Porque para mí, el ir bien vestida, empieza vistiéndose con responsabilidad y ética.

 

Moda Africana: más respeto y menos cinismo

Este artículo llevo tiempo preparándolo: primero llegó a mis manos el artículo del periódico El Mundo “Alta Costura se escribe con `A´de África”, al cuál le siguió el especial de Vogue que se ha realizado para el mes de Marzo sobre moda africana titulado “La reina de África”. Ya que ambos trabajos periodísticos se basan en generalidades, tratan el tema por encima y de forma bastante frívola, una servidora os va a sacar punta al tema y voy a denunciar lo que otros no han sido capaces.

La moda africana ya lleva años despuntando en diseño pero, además, últimamente ha tenido un boom en diversos medios de comunicación… Esto puede ser debido a que próximamente se va a llevar a cabo la África Fashion Week Barcelona del 12 al 18 de Junio, debido a la Semana del Diseño y Moda Africana, además de las Semanas de la Moda Africana que se realizan en Nueva York, Londres, Milán, París y Tokyo. El tema ya empezó a chirriarme sabiendo que se hacían estas Semanas de la Moda Africana a parte de las principales, realizadas hace unos días en prácticamente las mismas ciudades, sospecho a que es debido a que los diseñadores africanos parecen no tener cabida en ellas, llamadme mal pensada si queréis.

Continuemos con el artículo de El Mundo, que en un principio puede parecer interesante…pero si después te paras a pensar y a replantearte lo que acabas de leer, algo que cada vez se hace menos últimamente, empiezan también a pitarte los oídos. El artículo nos habla de una serie de diseñadores africanos que han llegado a “lo mas alto” (todo lo alto que puede llegar un diseñador africano actualmente). He recogido a algunos de estos diseñadores para ilustraros la realidad del artículo. Nos habla de la diseñadora Mimi Plange (Ghinea), la cuál en su página web es incapaz de mostrar sus diseños (de clara influencia africana) con una modelo de color. Lo más cercano a una modelo negra es la que luce la colección de 2015, la cual tiene rasgos negroides pero es más pálida que yo, que ya es decir. Continúa con la diseñadora Aisha Obuobi, la cuál no ha usado su nombre africano original para poner nombre a su marca, que ha terminado denominándose Christie Brown, un nombre de procedencia americana. Pero si esto no os parece suficiente, también publican las declaraciones de la organizadora de la África Fashion Week Barcelona, Lucrecia Mba de origen guineano, y cito literalmente: “Estamos trabajando por mostrar la parte bonita de África para que la gente no la conozca sólo por el hambre, las necesidades y el sufrimiento“.  ¿No os parece fantástico?  ¡Eso es! ¡Esta mujer es una auténtica visionaria! Vamos a dejar al lado las cosas feas y hablemos de cosas bonitas que es lo que gusta en el mundo de la moda, intentemos no ser demasiado profundos, que al fin y al cabo el hombre blanco está suficientemente concienciado de los problemas del continente. Y para terminar con las barbaridades del artículo de El Mundo, mi parte favorita que además está resaltada como el resumen del artículo: “Los estampados étnicos y el compromiso con los más débiles son el leimotiv de los grandes diseñadores del continente negro“. Analicemos esta frase: Que quede claro que “los estampados étnicos” y “el compromiso con los más débiles” van de la mano, porque tienen exactamente la misma importancia, ¿un poco cínico no? Por otro lado: “el compromiso con los más débiles es el leimotiv del continente negro” lo voy a poner en duda, yo no digo que todos los diseñadores africanos no sean solidarios con su continente de origen. Pero basándome en este artículo nos han hablado, por ejemplo, de una diseñadora que es incapaz de tener una modelo negra en su página web, como si no les fuera ya bastante difícil a las modelos negras conseguir el mismo número de trabajos que a las modelos blancas. A lo mejor, hubiera sido bastante más inteligente e interesante poner el ejemplo de Agnes Pareyio, una activista masai que creó la campaña de pulseras “Pulseras masai contra la MGF”, que tiene como fin recaudar fondos para luchar contra la Mutilación Genital Femenina y dar un trabajo digno a aquellas mujeres que se veían obligadas a ser mutiladoras elaborando estas pulseras.

Modelo de la página web de Mimi Plange

Agnes Pareyio

He dejado lo mejor para el final: el número especial de moda africana de Vogue. Si ya lo primero me indignó lo segundo hizo que me saliera humo por las orejas. Para empezar, es mentira que sea un número sobre moda africana. Me baso en la obviedad de que en el reportaje fotográfico no sale ni una sola marca de procedencia africana…¿vosotros lo entendéis? Porque yo no. No espera, que si, que ahora lo entiendo: es solo una excusa para poner una modelo de color luciendo looks estilo safari. Algo super original desde el punto de vista de las tendencias, ya que casi no se han hecho reportajes de este estilo. Continuemos con el hecho de que vistan a una modelo negra con ropa de inspiración de la época colonial en su país por parte del hombre blanco, una época que recuerdan los libros de historia como algo realmente divertido…¿menuda cagadita no? También es digno de mención el titular de inicio del reportaje: “Yo tenía una granja en África…” A parte de megatípico, encima está recogido de la película Memorias de África, un largometraje que nos habla de la época colonial desde el punto de vista del hombre blanco con un sin fin de elementos que suavizan la realidad de que en las colonias británicos y franceses les robaron a los africanos sus tierras, obligándolos a trabajar en ellas por un sueldo miserable mientras ellos iban de safari. Y en cima ponen un subtitulo bajo ese enunciado con tanto tacto que dice: “Vogue rinde homenaje a la estética y la verdad de un continente vivo” ¿Qué estética? ¿Que verdad? Bueno es cierto que hay dos artículos en este número que hablan de verdades, extrañamente los dos realizados por el mismo periodista, Daniel Borrás, uno sobre las desigualdades entre modelos blancas y de color y otro del fotoperiodista Steve McCurry, ambos para estar orgulloso. Lo demás de este número es vergonzoso y pura porquería, nada más que añadir.

Como reflexión explicaros que me siento responsable de denunciar aquello de lo que no quiero ser partícipe del mundo de la moda, ya que es un mundo que tiene muchas cosas que mejorar y de las que responsabilizarse. Que los diseñadores africanos se responsabilicen de dar trabajo a la gente de su país apoyando su economía, recursos naturales y artesanía, que no olviden sus raíces y que trabajen de forma activa por las desigualdades que se producen con su gente en su continente y fuera de él. Y los profesionales de la moda de otras procedencias dejemos de ser tan cínicos y hagamos artículos y reportajes de calidad, sin cometer errores tan garrafales como los que os he explicado aquí. Dejemos de hablar de la moda africana con determinados términos, ha quedado claro que no sabemos tratar y hablar del tema de forma seria. Seamos respetuosos con una cultura increíble que el hombre blanco se empeñó en destruir en el pasado. Por lo menos les debemos eso: el respeto.